12 de mayo de 2012

La vida siempre nos presenta esas "piedras" en el camino, esos momentos de duda donde nos cuestionamos todo y cada uno de nuestros pasos, momentos de negación, no querer aceptar, no querer soltar, no querer olvidar... La vida es tan complicada como sencilla.
Complicada para aquellos que temen a la incertidumbre, para aquellos quienes no logran ver el vaso medio lleno, la otra cara de la luna. Complicada para aquellos que por miedo, aprender y se acostumbran a vivir a medias.
Sencilla para esos pocos que le quitan importancia al futuro, viven el día a día, medio mintiéndose y medio ilusionándose, pero a fin de cuentas pueden sacar una ganancia de dejarse fluir.
Ambos conceptos de entrelazan, forman un espiral, nuestra felicidad depende solamente de nosotros, de las decisiones que tomemos y de la manera de afrontar las situaciones que nos van surgiendo. Ojalá se pudiera abrir los ojos y ver lo ricos que podemos llegar a ser, mirarnos en el espejo y notar como brillan nuestros ojos, mirar a nuestro alrededor y apreciar lo que tenemos, entender que lo necesario para estar bien no se encuentra en el cuarto o habitación, sino adentro, sí ahí donde está tu motor, tu corazón.
Lamentablemente la sociedad, las personas, no digo todas, sino una gran parte, es inconformista, vive aspirando a más, buscan más confort, más dinero, nuevos autos, nueva ropa y no llegan a disfrutar lo que obtienen, viven buscando ascender... Pero ascender a donde? ¿Qué es eso que está tan alto?
Ojalá pudieran caminar un día por la calle de la ciudad, en una tarde tranquila con el sol de otoño entibiando los ojos, sintiendo la brisa fresca hacer bailar nuestros cabellos brillantes y entender que ese momento, ese preciso segundo es la vida.
Ojalá, y en esto me contradigo, abrieran los ojos para ver esa calle... Encontrar a esa persona que te esta observando sin el brillo que vos tenés en los ojos opacado con tus lentes de sol, notar que su ropa esta hecha pedazos y su casa es ese rincón escondido del mundo y tan a la vista para quienes pueden, no sólo ver, sino mirar. Nadie, nadie quiere darse cuenta de estas personas, no muchos piensan en esos niños que salen muy tempranito con el frío de madrugada para trabajar, en esas mamás y papás que dejan a sus bebés solos para encontrar aunque sea una moneda para la comida del día entero. Es una realidad muy triste y ahora te sentís mal, pensar que hasta hace unas horas estabas preocupada porque no sabés que ponerte mañana para salir...
No está mal. Tus preocupaciones son acordes a tu estilo de vida, lo que esta mal es olvidar que no estamos solos, éste mundo es tan nuestro como suyo y sin embargo veamos la pintura completa, ¿Quién lo disfruta más? ¿Nosotros?... ¿O ellos?